El Mucuchíes es un perro de origen venezolano, es autoctono del estado Mérida y vinculado estrechamente a la historia de Venezuela.
Simón Bolívar tenía como fiel compañero un perro de ésta raza llamado Nevado el cual murió en la Batalla de Carabobo.

A finales del siglo XVI llegaron a estos parajes andinos de Mérida, Venezuela, los Frailes Doctrineros Agustinos y se establecieron en el poblado de Santa Lucia de Mucuchíes. Por iniciativa de ellos, al pasar de los años y a través de la Compañía Guipuzcoana, trajeron a Venezuela las primeras ovejas para reproducirse en la Cordillera Andina para el usufructo de lana, leche y carne; acompañando estos ovinos, llegaron los primeros ejemplares caninos de la raza Pastor de los Pirineos, provenientes de las regiones de Navarra y Aragón, para guardia y defensa de dichos apriscos.
A finales del siglo XVI llegaron a estos parajes andinos de Mérida, Venezuela, los Frailes Doctrineros Agustinos y se establecieron en el poblado de Santa Lucia de Mucuchíes. Por iniciativa de ellos, al pasar de los años y a través de la Compañía Guipuzcoana, trajeron a Venezuela las primeras ovejas para reproducirse en la Cordillera Andina para el usufructo de lana, leche y carne; acompañando estos ovinos, llegaron los primeros ejemplares caninos de la raza Pastor de los Pirineos, provenientes de las regiones de Navarra y Aragón, para guardia y defensa de dichos apriscos.
Otros ejemplares fueron traídos muy posteriormente por Don Vicente Pino, con autorización del Rey Carlos III de España, a la hacienda Moconoque, de su propiedad, con el mismo fin.
Sea una u otra, o las dos versiones fidedignas, es así como se inicia el origen del PERRO MUCUCHICERO.
Estos canes llegados de la madre Patria al cruzarse entre sí, con el exceso de consanguinidad, la mala alimentación y el hábitat, fueron delineando las características de un nuevo perro que en el transcurrir del tiempo tomó la denominación de perro de Mucuchíes.
En 1961, se funda el club oficial para la preservación de la raza y gracias a ello y a a la estandarización de ciertas características fenotípicas y a prácticas apropiadas de cría, el perro de Mucuchíes fue salvado y reconocido como raza nacional de Venezuela en el año 1964.
De aquella fecha hasta hoy han pasado 46 años y hablar de perro mucuchicero es muy difícil porque los que se pueden adquirir hoy distan mucho de los ejemplares criados por Don Benjamín Pino, nieto de Don Vicente y de los de Don Salomón Villarreal, criados en la hacienda Moconoque y en Apartaderos.
Hoy por hoy podemos hablar que las causas progresivas progresivas de su extinción se deben: 1) La pobreza e ignorancia campesina que hizo descuidar su patrimonio genético al cruzarlo indiscriminadamente con otros perros bastardos que nada tenían que ver con su raza. 2) El desconocimiento de la raza original, Pastor de los Pirineo (español), que fue confundida con el Gran Pirineo (origen frances), y es así como en el año 1965 por iniciativa de Santiago y carlos LA Cruz, secundados económicamente por el doctor Siro Febres Cordero Salas, se traen al país perros de la raza Gran Pirineo para su reproducción en la hacienda Moconoque, idea encomiable y transformada en trabajo y esfuerzo, pero signada desde su inicio al fracaso por cambio de la raza estirpe de origen del perro mucuchicero; 3) El afán y desconocimiento llevaron a cruzarlo además con perros de la raza San Bernardo, lo cual no hizo sino complicar más la situación, ya que lo único en común que tenían era su origen montañés.
Es su futuro incierto y quién sabe si ya es demasiado tarde para recuperar la raza, utilizando como patrón los estándares del club oficial ya desaparecido, para salvaguarda de esta raza y prácticas sanas de cría controlada, para que las federaciones caninas la acepten y la registren como una raza oficial.
Hoy, podemos decir que de esta raza representada en el perro “Nevado”, regalo que hiciera Don Vicente Pino al Libertador Simón Bolivar a su paso por estas tierras en la Campaña Admirable de 1813, solamente quedan la tradición hermosa de Don Tulio Febres Cordero y su imagen en la plaza Santa Lucía de Mucuchíes, acompañando al indio Tinjacá al pie del busto de Bolívar, donde inmovil ante el paso del tiempo, con su mirada en la lejanía, parece añora el esplendor de tiempos pasados y otear un provenir oscuro para su linaje.
Por: Mario Jiménez
Fuente: Diario Frontera del 02 de septiembre de 2007